La Prensa Grafica

ESTA ES, LA ÚLTIMA LLAMADA

- José Miguel Fortín-magaña Leiva X: Drfortinma­gana MÉDICO PSIQUIATRA

Igual que ocurre antes de iniciar con una obra de teatro, hoy es mi última llamada para intentar convencer a alguno, para que vote en contra de la dictadura. El siguiente sábado que yo escriba ya estaremos en el período del silencio electoral, y aunque estamos seguros que los sinvergüen­zas del oficialism­o no cumplirán la ley, porque nunca lo han hecho; yo, como es mi costumbre, sí lo haré.

El problema central de nuestra tierra es que la gente no es muy culta, y por eso en general es muy manipulabl­e. A pocos les interesa la lectura, y en caso de leer, lo hacen por obligación escolar y siempre buscando resúmenes que más o menos contengan la trama de algún libro, aun cuando por supuesto no puedan capturar su esencia. Un buen ejemplo sobre esto es la cantidad de personas que han visitado el centro de San Salvador y han asistido a la biblioteca que regalaron los chinos, y cuántos han terminado fascinados por los espejitos y las luces que ofrece el dictador a los ilusos. Pero pregunto con sinceridad, ¿cuántos de esos entraron de verdad... a la biblioteca?, es decir al sitio donde están los libros. ¿Cuántos hicieron uso de ese servicio y prestaron alguno y se detuvieron a leer? ¿Quieren la respuesta? Probableme­nte nadie; o en el mejor de los casos, casi nadie. Así es El Salvador.

Y así es el tirano. Ese señor tampoco ha leído nunca un solo volumen, y por ello no toleró la universida­d, y después de fracasar en un ciclo, renunció en el segundo. Pero tampoco le interesa que nadie lea, ni estudie, ni opine, porque para él es importante que nadie sepa. Sus diputados “puya botones” son otro ejemplo perfecto de la incultura; todos trabajando en su propia estética, pero ninguno molestándo­se en estudiar lo que han de aprobar por órdenes del ex ciudadano, inquilino de Casa Presidenci­al.

En esta última quincena, en la que hemos visto cómo el dictador sale pidiendo los votos para sus diputados, lo hemos escuchado advirtiend­o que de tener menos, no podría continuar con su arrebatada carrera contra la legalidad, reconocien­do además, delante del mundo, que es él, y no la Corte, quien ordena qué hacer, y que sus diputados, los “puya botones”, no tienen criterio propio y que harán cual zombis, todo lo que él les ordene.

Y es precisamen­te por eso, que debemos votar en contra de estos canallas, para que no tengan el poder total. Hacerlo por el usurpador que pretende una ilegal reelección es impensable, y no podemos olvidar que tampoco conviene pensar en los pseudo opositores, que pululan en partidos títeres de la tiranía, como en este momento lo son la Democracia Cristiana, el partido de concertaci­ón nacional, fuerza solidaria o el partido GANA, acaso entre otros más.

Y dentro de los que sí se oponen al dictador, no podemos olvidar que también hay quintacolu­mnistas pagados por el bukelato, por lo que este voto debe ser meditado con calma, sabiendo que aunque las encuestas digan lo contrario, podríamos estar delante de un potencial milagro y recuperar al país.

Entendemos que hay distintas formas de votar para diputados; y que se puede incluso, cruzar el voto por candidatos de distintos partidos, siempre que en ese caso no se marque ninguna bandera. Pero viendo los posibles escenarios, pensamos que lo más sencillo por hoy es votar por un solo instituto político, señalando la bandera de ese, y luego si se quiere potenciar a alguno dentro del mismo grupo, se podrá signar el rostro del que se elija, para subirlo en la preferenci­a de la intención particular de quien ejerza así el sufragio.

¿Parece complicado, no?; pues por eso, si no se entiende fácil, marque el signo de un solo partido, y solo dentro de esa columna las caras que le parezcan mejores. Y para presidente, por supuesto solo podrá hacerlo por uno de los candidatos que se presentan con ese fin, ya sea por Joel

Sánchez, bajo la bandera de ARENA;

Luis Parada, por “Nuestro Tiempo”; Manuel Flores, por el FMLN; o los otros candidatos, recordando que uno de ellos, el dictador, no es un aspirante legítimo y los votos dados a ese señor deberían ser considerad­os nulos.

Pido a Dios que la mayoría de los salvadoreñ­os comprendan la relevancia y trascenden­cia de estas elecciones, y que esta podría ser, si ganara el tirano, la última vez que podamos intentar decidir quién habrá de gobernar esta nación.

Repito lo que escribía en mis anteriores columnas de opinión: No es momento de no votar o de anular la papeleta. Esta es la última llamada... la obra está por comenzar, y si gana la dictadura, removerla podrá costar muchas lágrimas y sangre. Dios permita que los salvadoreñ­os despierten del embrujo en el que por algunos años estos malvados los han tenido, y permita además que aquellos que ya lo hicieron, se enfrenten a la indiferenc­ia que suele acompañarn­os en estas tierras ligeras, y no dejemos de votar.

Lo digo de nuevo, esta es, la última llamada.

La obra está por comenzar, y si gana la dictadura, removerla podrá costar muchas lágrimas y sangre.

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